Buscando las raíces del Ebro

Socavando los cimientos de toda una vida. De todas unas generaciones o de todo un mundo de generaciones que lo vieron pasar. En el fondo somos ríos, aguas, mundos y vidas. Pero las excavadoras nos socavan. Nos excavan. Y si no, nosotros mismos. A los ojos de un pájaro todo queda abajo. Para nosotros, que somos abajo, todo es arriba. Por eso cuando ahondamos, cuando excavamos, cuando profundizamos no somos sino puritos reflejos de nosotros. Todo lo que vemos es mentira. Todo lo que descubrimos es más mentira todavía. Y a la vez más verdad. Vamos crecidos como el río, y tenemos desiertos como el río. Somos todo y nada. Agua y desierto. Somos historia y futuro. Pasado y presente. El mundo nos persigue. Y no, no somos más rápidos. Ni de coña.
Aragonéame
24/07/2007 11:55.Enlace permanente.





