Visión alucinada de la Torre Agbar

La visión alucinada de un poeta. La visión ensimismada de una droga. El canto lejano de un pájaro vigía. Vigilando. En vigilia. Una noche sin más. Un día sin más. Una tarde sin más. Todo en el breve espacio en el que sigue la canción. Comprimiendo en forma de bucle, en forma de campana, en forma de pene azulgrana, todo un mundo de creaciones, pájaros, mares, vientos, drogas, vigilias, coches, motos, amores, ojos, pies y manzanas. Una vez más había empezado todo a acabarse. La noche era la que era. El león no durmió tranquilo.
Aragonéame
31/05/2007 12:28.Enlace permanente.





